
El municipio de Rabinal fue sometido a pleno control del ejército, aunque no fue un área de combate, y durante los años de 1980 a 1981, hubo matanzas selectivas de catequistas, promotoras de salud, alcaldes auxiliares y líderes de organizaciones, cuyos cuerpos eran abandonados en carreteras con señales de torturas y otros tratos inhumanos.