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Cuarto día del Juicio a Jorge Sosa Orantes: testimonios finales antes del veredicto

Después de convocar al tribunal aproximadamente a las 8:40 am, la juez Phillips, antes de llamar al jurado, discutió los cambios en sus instrucciones al jurado, solicitados por el gobierno y el abogado defensor.

El gobierno pidió cambios en las instrucciones al jurado sobre la Constitución, el código penal y el código militar de Guatemala. Estos cambios dejarían claro que el deber de seguir las órdenes y la sanción en caso de incumplimiento (como se define en el código militar guatemalteco) no se aplican al asesinato bajo el código penal de Guatemala. La defensa se opuso a algunos de estos cambios, incluyendo una línea que dice " las causales de exoneración previstas en el código militar no se aplican a los crímenes". La juez sugirió un texto que hace referencia a que las causales de exoneración se aplican en función de si el acusado está siendo juzgado por la justicia militar o por un juez civil. No se tomó ninguna decisión al respecto y la redacción final de las instrucciones al jurado quedó pendiente cuando el tribunal entró en receso en la tarde .

El abogado defensor dejó en claro que el Sr. Sosa Orantes había decidido no declarar. (Un poco después, la juez Phillips también habló con el Sr. Sosa Orantes y con su abogado, sin la presencia de los fiscales, con respecto a la renuncia a su derecho a rendir testimonio).

Por último, también sin la presencia del jurado, la fiscalía planteó la cuestión de una comunicación por correo electrónico de George Ferko, un abogado del gobierno que ha estado de baja desde octubre de 2012. Después de ver la cobertura de este juicio, el Sr. Ferko escribió un correo electrónico a otros funcionarios del Departamento de Justicia diciendo que el señor César Franco Ibáñez, un testigo que declaró anteriormente en el juicio, es un "mentiroso". El gobierno argumentó que la opinión de un fiscal no es "controvertible" de manera que tenga que ser compartida con la defensa, sin embargo, “en un exceso de precaución”, el gobierno envió el correo al abogado defensor, la noche anterior. Según el gobierno, los hechos fundamentales en los que se basa el correo electrónico, es decir, la evidencia sobre supuestas inconsistencias en el testimonio del Sr. Franco Ibáñez, ya han sido dados a conocer a la defensa, de modo que no hay necesidad de que el Sr. Ferko testifique en el juicio. La defensa sostuvo que el Sr. Ferko debe ser llamado a declarar sobre su conocimiento acerca de que el Sr. Franco Ibáñez es un "mentiroso". El gobierno solicitó una audiencia separada sobre la cuestión. La Juez Phillips decidió continuar con los testigos programados por el momento, pero indicó que se llevaría a cabo una audiencia posterior. (Al parecer esta se realizó en la tarde, aunque los resultados no se dieron a conocer públicamente).

El jurado llegó aproximadamente a las 9:15 am. El jurado número 1 se había excusado y fue reemplazado por un suplente.

Continuación del testimonio del Agente Especial Ober

El agente especial Ober regresó al estrado. La fiscalía revisó una serie de pruebas con él:

− Los documentos obtenidos a través de la solicitud al Gobierno de Guatemala, incluidos los documentos judiciales que muestran una orden de arresto que había sido emitida en Guatemala en contra del Sr. Sosa Orantes por el delito de asesinato.
− Los registros del teléfono celular del Sr. Sosa Orantes que muestran 17 llamadas a la oficina de abogados de Alejo Lugo, entre el 4 de mayo de 2012 y el 17 de julio de 2012.
− Documentos recibidos de Canadá de conformidad con una solicitud oficial, que incluyen la solicitud del Sr. Sosa Orantes de un pasaporte canadiense en México, en la que declaró como su domicilio el mismo domicilio de su hermana en Canadá. Otra prueba fue una Nota de Caso del Departamento Canadiense de Asuntos Exteriores en relación con la solicitud de pasaporte, en la que el Sr. Sosa Orantes dijo que había perdido su pasaporte, que su padre estaba enfermo en Canadá y que tenía que volver con urgencia. La Nota de Caso indica que el pasaporte que el Sr. Sosa Orantes afirmó haber perdido había expirado. Otro documento era un recibo de Air Canada que muestra un vuelo de México a Canadá en enero de 2011.

El Sr. Ober declaró que, según estos documentos, el Sr. Sosa Orantes pasó alrededor de 6 meses en México. La siguiente vez que el agente Ober vio al Sr. Sosa Orantes fue cuando este llegó al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles después de ser extraditado de Canadá.

El abogado defensor contrainterrogó al Sr. Ober. El Sr. Ober dijo que en mayo de 2010 realizó una allanamiento en la casa del Sr. Sosa Orantes. No se presentaron cargos en ese momento. Los agentes encontraron lo que estaban buscando después de buscar en todas las habitaciones. La defensa preguntó al Sr. Ober si había verificado la existencia de una orden de arresto vigente en contra del Sr. Sosa Orantes antes del allanamiento. Ober respondió que si realizó tal verificación pero que no se encontró una orden activa. La defensa preguntó si en el caso de que un tribunal de los Estados Unidos emitiera una orden de arresto, dicha orden se encontraría en esa base de datos. El Sr. Ober respondió que sí.

La defensa preguntó al Señor Ober si había escuchado el testimonio del Sr. Franco Ibáñez testificar. El señor Ober respondió que lo había escuchado pero que no recordaba todos los aspectos tratados en el testimonio del Sr. Franco Ibáñez. La defensa luego trató de resaltar las inconsistencias en el testimonio del Sr. Franco Ibáñez. El Sr. Ober dijo que sus entrevistas con el Señor Franco Ibáñez se produjeron el 22 y el 23 de noviembre de 2009. El señor Ober asistió junto con abogados del Departamento de Justicia de EE.UU. y el agente Grier. El abogado defensor preguntó si el testimonio rendido en el juicio por el Sr. Franco Ibáñez, incluyendo quién lanzó una granada dentro del pozo, coincidía con lo que dijo durante las entrevistas de 2009. El Sr. Ober no recordó sin mirar el informe de la entrevista.
El Sr. Ober recordó que el Sr. Ibáñez afirmó haber visto al Sr. Sosa Orantes disparar un rifle en el pozo. En el informe, el arma fue catalogada como una escopeta. El informe de 2009 también indicaba que el Sr. Ibáñez dijo no estar seguro de si una o dos personas habían arrojado granadas al pozo. El Sr. Ibáñez había enumerado a algunos hombres que estaban cerca del pozo pero dentro de la lista no estaba el Sr. Sosa Orantes.

El Sr. Ober también indicó no estar familiarizado con las declaraciones de Favio Pinzón, otro ex Kaibil que había dado testimonio, antes de sus entrevistas con el Sr. Franco Ibáñez.

Al llevar a cabo el registro de la casa del acusado, El Sr. Ober buscaba fotografías y documentos pero no encontró ninguna relación con Las Dos Erres o con procedimientos en Guatemala. Los agentes más tarde recibieron una citación por el contenido de los correos electrónicos del Sr. Sosa Orantes pero nada en estos correos electrónicos se relacionaba con Las Dos Erres o con procedimientos judiciales en Guatemala.

El Sr. Ober habló por teléfono con Sosa después del allanamiento. El Sr. Ober indicó a la en ese entonces esposa del Sr. Sosa Orantes que le gustaría que el Sr. Sosa Orantes entregara voluntariamente su pasaporte de EE.UU., lo que el Sr. Sosa Orantes hizo.

El abogado defensor preguntó si el Sr. Ober conocía alguna evidencia que sugiriera que el Sr. Sosa estaba al tanto de las órdenes de detención emitidas contra él en Guatemala. El Sr. Ober dijo que no tenía conocimiento de que el Sr. Sosa estuviera al tanto de esas órdenes. El Sr. Ober no coordinó con las autoridades guatemaltecas su investigación ni hizo aplicación de la Ley guatemalteca.

Testimonio de Ramiro Osorio Cristales

Ramiro Osorio declaró que había nacido en La Libertad, Guatemala, en 1977. Más tarde vivió en Las Dos Erres, incluso en diciembre de 1982, cuando tenía 5 años de edad. Vivía con sus padres y hermanos. Había 7 niños incluyendo a él. Una noche, unos hombres vinieron y tocaron a su puerta. Su padre se levantó y preguntó quién era. La persona que estaba afuera dijo: "No importa, si no abre la puerta la vamos a romper". Tan pronto como su padre abrió la puerta, los hombres entraron en la casa y comenzaron a golpearlo y gritaban que todo el mundo debía levantarse. Ataron a su padre y a su hermano mayor con las manos detrás de la espalda. Los hombres se llevaron a toda la familia al centro de la aldea.

El padre de Ramiro su hermano mayor fueron llevados a una escuela. El niño y su madre, sus hermanos y hermanas fueron llevados a una iglesia. Los hombres estaban armados con pistolas. Había muchas mujeres y niños en la iglesia. La gente lloraba porque tenían miedo. La iglesia estaba siendo vigilada por lo que Ramiro y su familia no podían salir. Los hombres que custodiaban la iglesia eran hombres extraños, no hombres de Las Dos Erres.

El niño escuchó a los hombres gritando y diciendo: "Por favor no nos maten, no sabemos nada, no nos maten". Las mujeres en la iglesia estaban llorando. Ellos sabían que algo malo estaba pasando.

Tan pronto como "terminaron" con los hombres mayores, comenzaron a sacar a las mujeres de la iglesia. Los hombres agarraron a las mujeres por el pelo y las sacaron. Algunas eran niñas y adolescentes. El escuchó a su madre diciendo: "Por favor, no se lleve a mis hijos". En ese momento, siendo un niño pequeño, no sabía lo que significaba la violación, pero oyó una niña gritando a su madre para que la ayudara porque un hombre le estaba haciendo daño.

Ramiro pudo ver lo que estaba sucediendo a las mujeres que fueron llevadas afuera debido a que las paredes de la iglesia estaban construidas con listones de madera. Los hombres llevaban a las mujeres a la parte posterior de la iglesia en donde había un pozo. Lo único que podía oír desde el interior de la iglesia era llanto y gritos pidiendo ayuda.

Los niños que eran demasiado pequeños para caminar por su cuenta fueron arrancados de los brazos de sus madres por los hombres armados. Fueron tratados como animales y los mantenían colgando de sus piernas. Detrás de la iglesia había un árbol donde los hombres estaban colgando a los niños de las piernas y golpeándoles contra el árbol. Un hombre entró en la iglesia y le dijo: "Si usted sabe cómo rezar, rece, porque nadie lo salvará de esto".

Cuando fue el turno de su madre, el Sr. Osorio recordó estar junto con sus hermanos, agarrándola por las piernas mientras luchaban con los hombres armados para que no se llevaran a su madre. De alguna forma el niño fue arrancado de la pierna de su madre y llevado adentro de la iglesia por los hombres. El corrió hacia la parte posterior de la iglesia para ver adonde los hombres se estaban llevando a su madre. Ella estaba gritando, pidiendo ayuda y diciendo: "Por favor no nos maten" Los hombres se llevaron a su madre al pozo, desde donde se escuchaban sus gritos pidiendo ayuda y diciendo: "Por favor, no maten a mis hijos". Ramiro dejó de llorar, porque estaba tan cansado que se quedó dormido debajo de un banco. Cuando se despertó, sólo quedaban con él, cuatro niños en la iglesia.

El abogado defensor pidió disculpas al Sr. Osorio por su pérdida y renunció a contrainterrogarle.

El gobierno detuvo su interrogatorio.

La Juez Phillips se dirigió al jurado, para explicar que el caso avanzó más rápido de lo previsto y luego los dejo libres para el almuerzo. Después de que el jurado se fue, se discutieron cuestiones probatorias finales. La defensa también hizo una solicitud estándar de desestimación del caso, sobre la base de que ningún jurado razonable podría encontrar que el Sr. Sosa había mentido en su solicitud de ciudadanía. La Juez Phillips rechazó el recurso.

El tribunal habló brevemente con dos miembros del jurado que alcanzaron a ver un artículo de prensa sobre el caso. Ninguno de los jurados vio más allá del título en el que se mencionaba "masacre" y "La Dos Erres". Ninguna de las partes tenía tampoco objeción alguna sobre su permanencia en el panel del jurado.

Entonces, el tribunal entró en receso hasta la semana siguiente.

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